martes, 3 de febrero de 2015

Cuidado con los "vendemotos"

Artículo de la periodista Isabel García para la revista Emprendedores (febrero de 2015) en el que ha colaborado Manel Reyes (@manelreyes), Socio Director de MRC.

El tema central, "Cuidado con los vendemotos", habla de la figura del embaucador, muy presente en el ámbito empresarial y muy a prevenir en el caso de los emprendedores. El artículo da pistas sobre cómo detectarlos y qué hacer para que no afecten a nuestra labor empresarial.





lunes, 2 de febrero de 2015

La mitad de los trabajadores desconfían del control de objetivos de sus empresas


MRC International Training y la consultora Watch&Act elaboran un informe sobre la percepción de los procesos de gestión de objetivos y evaluación del desempeño de los trabajadores

Los resultados muestran el descontento general de los empleados sobre cómo sus empresas evalúan su trabajo MRC International Training y Watch&Act proponen los cambios necesarios para mejorar estos procesos, considerados como la “piedra angular sobre la que pivota el talento de las organizaciones”




Los procesos de gestión de objetivos y evaluación del trabajo en las empresas españolas están muy desprestigiados, según el estudio realizado por MRC International Training y la consultora Watch&Act. 


La encuesta Pulse Survey “Percepción del proceso de gestión de objetivos y evaluación del desempeño en España” ha sido realizada a más de 1.200  trabajadores (40% empleados, 40% mandos intermedios y 20% Altos Directivos) de 108 empresas españolas de diferentes sectores, tamaños y comportamientos en el indicador EBITDA, y niveles de crecimiento que, pese a sus diferencias, arrojan resultados concluyentemente coincidentes.

Según explican los responsables del estudio, Daniel Olivera, de MRC International Training, y Luis Fernando Rodríguez, de Watch&Act, uno de cada dos profesionales percibe que el proceso de evaluación anual en su empresa está muy desacreditado, considerando que “no es un proceso objetivo”, lo que acaba restándole credibilidad interna a la propia empresa y por ende a la marca, pues esta percepción se traslada de manera directa al mercado del talento. Uno de los principales problemas, según los encuestados, reside en el mal diseño de los objetivos a evaluar, lo que hace que todo el proceso “nazca herido de muerte”. Tres de cada cinco trabajadores entrevistados consideran que dicha puesta de objetivos no se plantean bien desde el inicio y que, además, no se les comunican correctamente, lo que hace imposible su consecución final.  Tres de los aspectos que más preocupan a los encuestados son: la falta de una herramienta bien diseñada para facilitar el proceso de logro de objetivos; la existencia de equipos en los que los objetivos individuales tienen más peso que los objetivos comunes; y la falta de un seguimiento continuo y de calidad, son tres de los aspectos que más preocupan a los encuestados.

Haciendo foco en el seguimiento de los objetivos, la mayor parte de las empresas participantes que hacen sesiones de seguimiento, no hacen éste en un ambiente que le haga sentir cómodo al trabajador, quien normalmente percibe este seguimiento como una nueva puesta de objetivos más que como un control positivo y constructivo de su proceso. La mayor parte de las empresas dejan el seguimiento de los objetivos para final de año, lo cual supone un riesgo si alguno de los evaluadores (normalmente, los jefes) cambian de departamento o dejan la empresa. Hecho éste que se hace más notorio en este contexto económico en donde las tareas, proyectos e iniciativas que mueve el trabajador han aumentado más de un 40% respecto a las que manejaba en 2008, debido a la fuerte globalización, diversificación y colaboración creciente con partners y proveedores estratégicos.

Respecto a la evaluación final de los objetivos, según los trabajadores, ésta se hace en la mayoría de ocasiones de manera individual, con falta de rigor o incluso carencia de datos contrastados y de manera poco objetiva, lo que concluye con una mala percepción de la cultura meritocrática de sus respectivas organizaciones.

Cabe destacar también que las peores valoraciones se han recogido en empresas grandes (de más de 10.000 empleados) y con mayor volumen de facturación (de más de 2.000 millones de euros). De entre todas las encuestadas, las peores valoradas han sido las empresas del sector industrial.



Mejorar los procesos, de imperiosa necesidad 


El resultado del informe de MRC International Training y Watch&Act arrojan la necesidad de mejorar y revitalizar estos procesos de evaluación de objetivos. Según Olivera y Rodríguez, la clave del éxito es que los responsables de las empresas y directivos incorporen el proceso como propio y no sólo como un método de control de objetivos propio de los departamentos de Recursos Humanos. “La Alta Dirección debe ver la herramienta como un suporte crítico a su liderazgo”, apunta Olivera. 

Las mejoras propuestas por los responsables del estudio son:

- Mejorar la puesta de objetivos. Dedicar tiempo y hacer partícipes activos y comprometidos a los equipos en este proceso. 

- Realizar un seguimiento continuo de los mismos, con minievaluaciones constantes realizadas por varios responsables (clientes, compañeros, partners…) y no solo por el jefe. Uso de tecnologías virales y gamificación. Hacer del seguimiento una parte transversal de la comunicación, el liderazgo, la formación, el desarrollo del profesional y la experiencia cultural de vivir los valores de la empresa de verdad.

- Sobrepasar la evaluación individual, impulsando las evaluaciones por equipos. Como dice Juan Antonio Corbalán, socio de Watch&Act “Un gran equipo hace grande a las personas que llegan a él”.

- Evaluar “capacidades innovadoras” que vienen con la nueva economía: la colaboración, la contribución emocional al equipo, la gestión del conocimiento, la transparencia y honestidad del profesional, su rigor y corresponsabilidad de sus resultados y su impacto en los resultados de otros… es decir, indicadores más inteligentemente productivos y motivantes que los actuales de venta, márgenes u orientación al cliente.


En este enlace puede descargarse el estudio completo.

viernes, 23 de enero de 2015

Frases que desmotivan

Artículo de la periodista Isabel García para la revista Emprendedores (enero de 2015) en el que ha colaborado Juan Luis Sayago (@juanluis_sayago), Socio Director de MRC.

El tema central, "Frases que desmotivan", analiza cómo se puede llegar a desmotivar a un colaborador o compañero de trabajo con algunas frases, por otro lado, muy habituales en las empresas y sobre todo cómo podemos mejorar la comunicación para conseguir justamente el efecto contrario. 






viernes, 16 de enero de 2015

Vendedor, innova... ¡Atrévete!

Hace ya unos cuantos años un potencial cliente, Director de Formación de una importante aseguradora al que no conocía, me dio una lección que nunca he olvidado. Tras cerrar una primera reunión con él, me presenté en su despacho y, después de los saludos de rigor, se conoce que vio venir mi avalancha de entusiasmo con la que le contaría lo bueno que en temas de formación era mi consultora de entonces, cuando con mucha educación me paró en seco y me dijo: “Ladislao, por favor, limítate a darme valor añadido”; vamos, me imploró que no le avasallara con todo lo que contábamos todas las consultoras que ya se sabía de memoria y que, con honestidad, me centrara en lo que yo creía que hacíamos mejor o diferente de mi competencia.

Como digo, esto nunca lo he olvidado y desde entonces este concepto de valor añadido intento que esté presente siempre en mis visitas comerciales. Y ahora lo recuerdo más que nunca porque hoy para conseguir vender, con lo que cuesta que te reciban los clientes, el poco tiempo que generalmente te conceden y la exagerada oferta que hay en el mercado, dar valor añadido ha pasado, en mi opinión, a ser clave e imprescindible. Hace poco leía en un buen libro que “el éxito ahora no está tanto en ser mejor–que también– sino en ser diferente”, algo que comparto plenamente. En este artículo pretendo entonces ahondar en esta necesidad de marcar diferencias que, como digo, considero crucial para el vendedor de hoy. Vamos a ello.

Yendo al grano, si lo que se trata es de marcar diferencias para conseguir la venta, por lógica estamos hablando de que los vendedores de hoy tenemos que ser creativos; tenemos que buscar ideas nuevas, y después incorporarlas a nuestro proceso comercial; es decir, tenemos que innovar en nuestra forma de vender. Y esto me parece que es algo que a los vendedores nos cuesta mucho. ¿Por qué? En mi opinión, sobre todo, porque creemos que lo de la creatividad y la innovación no va con nosotros. Así de claro. Pensamos que todo esto es cosa de otros; de publicistas, de los de I+D o, como mucho, de nuestro departamento de marketing. Craso error. Como vendedores podemos y debemos ser creativos e innovadores. Y más vale, querido vendedor, que te convenza porque si no me temo que estarás fuera del mercado.

Sabemos que la creatividad viene ya de serie en el cerebro de todos. El ser humano nace creativo y constantemente su cerebro está en función creativa buscando nuevos caminos. ¿Qué ocurre entonces para que dejemos de serlo? Creo que lo que ya se sabe, y es que desde que nacemos nuestro entorno –padres, profesores, adultos, jefes…– poco a poco con mensajes tipo “esto no se hace”, “eso no se dice”, “ponte la corbata”, o “¿qué pensará el cliente?”, nos van inhibiendo hacia lo políticamente correcto hasta que definitivamente “el qué dirán” deja cautiva a la creatividad en nuestro cerebro; o sea que está, pero en “stand by”. Por eso se dice que la creatividad no se desarrolla sino que se libera.
Y esto hay que creérselo. Le escuchaba hace poco a mi buen amigo y compañero Juan Luis Sayago que la creatividad es una cuestión de actitud y qué razón tiene. Se trata de que nos creamos esto de que podemos y debemos ser creativos e innovadores y que adquiramos la actitud de estar permanentemente buscando nuevos caminos o soluciones que nos diferencien de la competencia. Una de nuestras máximas en MRC es, precisamente, “Imaginar siempre algo mejor” porque, si los vendedores nos estancamos en lo de siempre aunque funcione, puede ocurrir que cuando contactemos con alguno de nuestros clientes, nos llevemos la sorpresa de que la competencia –que está siempre al acecho, como hacemos nosotros– se haya adelantado con algún valor añadido y ya sea tarde. Podemos convenir entonces que en la venta, o somos creativos e innovadores para diferenciarnos en lo que sea, o terminaremos cerrando. Así de claro y así de duro.

Toca, por tanto, que nos pongamos todos a crear y a innovar. Y digo todos. Cada uno en lo suyo, pero todos; los vendedores incluidos. Claro que Marketing tendrá que diseñar nuevos productos y campañas publicitarias atractivas, la Dirección realizar cambios de estructura o de procesos para que sean más operativos y productivos, Recursos Humanos buscar mejoras y oportunidades para el capital humano de la empresa… y así todos en la organización, pero el vendedor en su proceso y en su estilo de venta, también. Y es más, no tengo duda de que hoy, cuando resulta que los productos y servicios que funcionan terminan convirtiéndose pronto en commodities, en todo el proceso de venta el vendedor es precisamente lo que puede resultar más novedoso y diferenciador para el cliente. Para mí, los vendedores somos el mejor valor añadido para el cliente porque es lo único que no puede copiar la competencia. ¿Y cómo puedo demostrar al cliente mi valor añadido? Pues creando e innovando siempre.

Insisto en esto del proceso creativo-innovador porque hay vendedores muy creativos, con mucha facilidad para ver oportunidades de cambio que, por desgracia, sus brillantes ideas después no las ponen en práctica, casi siempre por una falta de atrevimiento o también de disciplina. Es decir, no innovan y todo queda en nada. Y hablo también de disciplina porque este es otro de los grandes problemas que hacen que no cambiemos lo de siempre. Porque hacerlo exige –además de asumir el riesgo– remangarse, hacer un esfuerzo y luego perseverar, y es algo que no todo el mundo está dispuesto a ello. Es cuando después de intentar algo sólo dos veces, decimos que “eso no funciona”. Eso es trampa; eso es autoengañarse para no salir de la zona cómoda en la que se está tan a gusto. Hay que probar y probar hasta ver si funciona como sabemos hizo Edison hasta dar con el filamento incandescente que no se fundía y que ahora tan gran servicio nos presta.

¿Y qué puede hacer un buen vendedor para innovar en lo suyo? Creo que mucho y además –buena noticia– con poco esfuerzo aunque, como digo, con mucha disciplina. Sí, digo poco esfuerzo porque se sabe que las mejores ideas surgen en los momentos más inesperados, algo que tiene una explicación neurológica y es que el cerebro –que recuerdo está siempre en función creativa– da su máximo rendimiento buscando ideas en momentos de relajación como pueden ser conciliando el sueño, viajando tranquilo en el AVE y, muy a menudo, en la ducha. Sí, en la ducha; créeme que no es cosa mía; demostrado está. 

Así que si te he convencido con estas letras, mi recomendación es primero que te creas que puedes y debes ser innovador, después que adoptes la actitud de estar preparado para cualquier idea/oportunidad que te pase por delante de tu mente cuando menos te lo esperes, que inmediatamente la anotes para lo antes posible incorporarla a tu proceso comercial, y luego probarla y probarla hasta que tengas intentos suficientes para decidir si funciona o no.

Posiblemente ahora, querido vendedor, te gustaría saber con más exactitud qué recomendaciones damos desde MRC a un vendedor para ser innovador, pero me temo que no podemos hacerlo. No, porque hablamos de que tú cómo vendedor tienes que buscar tu singularidad, tu toque personal, tu impronta que, lógicamente, es única en cada persona y que uno mismo tiene que descubrir. Lo que sí tenemos claro es que todo vendedor debe cuestionar siempre su modus operandi como primer paso para estar permanentemente innovando, bien en su estilo de venta, bien en sus procesos de cualquiera de las fases de la venta; la prospección inicial, la forma de contactar, la reunión de venta y el mantenimiento de clientes. Es cuestión de estar siempre sorprendiendo positivamente al cliente a base de ser transgresor hasta donde permitan las normas y procedimientos de tu empresa.

Y claro que se puede; pero hay que ponerse a ello y perseverar. Fácil y difícil a la vez. Mucho ánimo. ¡Atrévete!



Ladislao Mollá, Socio-Director de MRC International Training
@Ladismolluso

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Cómo pasar de vendedor a “experto en relaciones interpersonales”

• Encontrar la motivación de la compra requiere tener una escucha empática.
• Cómo esquivar el riesgo del “contagio emocional” o “simpatizar” en lugar de “empatizar”.


La figura del vendedor ha evolucionado en los últimos años. Los clientes esperan encontrar, además de un experto tus productos, sobre todo una persona que sea empatizar con ellos, con capacidad de escucha. Pero un buen profesional ha de saber dónde está el límite para no ponerse en lugar del otro y contagiarse emocionalmente.   


Uno de los conceptos que sin duda parece que pone a todo el mundo de acuerdo es el de la empatía. A diferencia de lo que ocurre con otros como pueden ser la asertividad o la resiliencia, parece que todos la conocemos, todos opinamos que es algo muy importante y la mayoría la definimos como “ponerse en el lugar del otro”. Y muchos vendedores ahí nos solemos quedar. En este artículo me gustaría entonces adentrarme en la empatía porque creo que un concepto tan fundamental a la hora de vender no se puede reducir a la definición anterior y quedarnos tan a gusto.

Me explico:

En los últimos treinta o cuarenta años los vendedores hemos tenido que ir transformándonos de expertos en productos a expertos en relaciones interpersonales, de tal forma, que en una reunión de ventas antes el vendedor contaba todo el producto a un montón de clientes que hacían cola para preguntarle y escucharle –y digo bien porque era el cliente quien preguntaba y escuchaba– y ahora es el vendedor quien tiene que preguntar y escuchar hasta conseguir dar con la motivación de compra de cada uno de los pocos clientes que hoy te abren su puerta. Porque si no es así, hoy no se vende. Y seguro que esto nos va sonando a la necesidad sí o sí de empatizar hoy con el cliente.

Se trata de un cambio radical en la forma de vender. Hablamos de que la venta tradicional del vendedor charlatán ha dado paso a la venta relacional o consultiva en la que hoy prima la inteligencia emocional del vendedor; responsable ni más ni menos que en un 77% de nuestro éxito tanto en lo personal como en lo profesional. Esto es algo que antes sólo sabían los expertos en el tema y que hoy ya sabemos todos; los vendedores sin duda. La venta actual consiste, sobre todo, en gestionar de forma efectiva las emociones propias y las de los clientes, tanto externos como internos. Y no es por casualidad que cuando Daniel Goleman –reconocida autoridad en el campo de la inteligencia emocional– completa su mapa de competencias emocionales, una de las cinco fundamentales de las que cuelgan otras veintidós, es la empatía. Luego hablamos de palabras mayores.

¿Qué es entonces la empatía? La Real Academia la define como la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos. Vale que de forma más coloquial podemos interpretar esta definición como “ponerse en el lugar del otro” pero en la venta me parece que esto necesita alguna matización importante.

La primera es que como vendedor hay que ponerse en el lugar del cliente pero no como si fuera yo sino como si fuera él. Paradójicamente un trabalenguas aclara esto muy bien. Dice así: “Si eres capaz de ver al comprador con los ojos del comprador, podrás venderle al comprador lo que el comprador quiere comprar”. Te dejo unos segundos para que lo releas y te recuperes...



El riesgo de pasarse “al otro lado”
En definitiva, es fundamental que el vendedor a la hora de empatizar deje a un lado sus conocimientos, su experiencia, sus juicios, posibles soluciones y, en general, todo lo que no sea meterse en la realidad del cliente. Así se empatiza y no es tan fácil como parece.

Y una segunda matización, para mí ya de carácter crítico, es que la definición de “ponerse en el lugar del otro” a secas tiene un riesgo importante y en la venta, más. Lo aclaro.

Si damos por bueno que hoy en la venta “ponerse en el lugar del otro” es algo muy necesario –y sin duda lo es– podemos convenir que cuanto más se empatice con el cliente, mejor. ¿Pero qué ocurre si nos pasamos de frenada y nos ponemos demasiado en el lugar del cliente? Pues que perderemos la propia perspectiva entrando en lo que se conoce como “contagio emocional”. Con ello nos metemos de lleno en el problema o preocupación del cliente y ya, desde dentro, no podemos asesorarle profesionalmente como se debe. Técnicamente es lo que se denomina simpatizar en vez de empatizar, algo muy peligroso en la venta. Un ejemplo. Si el cliente nos dice que “sois muy caros”, el vendedor que empatiza deberá comprender que le preocupa el precio, pero a la vez tendrá que hacerle ver que la inversión económica es mayor porque disfrutará de tal y tal valor añadido, lo que es distinto a ser más caros. No hacer esto supone darle la razón, aceptar que somos caros y en ocasiones incluso llegar a entrar en el peligroso juego de desvelarle al cliente asuntos internos de la empresa –en este caso política de precios– para supuestamente empatizar más con el cliente. Craso error con el que uno se puede ir despidiendo de esa venta. A simpatizar con los amiguetes el fin de semana; con los clientes es otra cosa. Antes el cliente siempre tenía la razón y ahora el cliente siempre tiene su razón. Que no es lo mismo.

Por eso, la definición de empatía generalmente convenida habría que completarla para que quede algo así como “ponerse en el lugar del otro sin perder la propia identidad”. Ahora sí; empatía mucha, pero manteniendo siempre la distancia emocional. Y es más; siempre he pensado que en esto reside precisamente la grandeza de la empatía. Lo fácil es comprender al que piensa como yo, tiene mis gustos, compartimos equipo de futbol, etc., pero lo que de verdad tiene mérito en la venta es comprender a un cliente que a lo mejor tuvo en el pasado una muy mala experiencia con mi empresa y ahora sólo quiere quemarla. Comprenderle sin darle la razón –porque quizá él fue el responsable de ese episodio– es lo que tiene verdadero valor; eso es empatizar de verdad y esa es la vía para que se llegue a la venta.

La necesidad de escuchar
No quiero dejar de recordar el que para mí es uno de los mejores ejemplos de empatía, digamos bien entendida. Se cuenta que en una rueda de prensa un periodista quiso poner en apuros al pacifista por excelencia Martin Luther King cuestionándole el que admirara al general de la Fuerza Aérea, Daniel James, en ese momento el militar negro de máxima graduación. Luther King simplemente le respondió: “Juzgo a las personas por sus principios, no por los míos”. Y refuerzo este ejemplo con la magistral frase “Comprender no es compartir”. Me parece también un gran exponente del verdadero concepto de empatía.

Y una reflexión para ir terminando. Es curioso que todos –y yo el primero– en la venta de hoy situamos en lo más alto la necesidad de escuchar dejando luego a veces la empatía como una mejora de lo anterior. El más a más. No voy a corregir al maestro Stephen Covey al que admiro y mucho, pero cuando nos habla de los cinco niveles de escucha coloca en el nivel más alto a la escucha empática, con lo que uno puede hacer la lectura que lo importante es la escucha y que el adjetivo empática aclara sólo qué tipo de escucha es la ideal. Pues a mí así leído la empatía se me queda algo corta. Quizá muchos puedan no estar de acuerdo porque es verdad que estos conceptos tan profundos tienen muchísimas aristas en las que en un artículo como este no podemos entrar, pero me mojo y elevo algo de categoría a la empatía afirmando que, según los niveles de Covey, se puede escuchar sin empatizar pero es imposible empatizar sin escuchar. No se entiende entrar en la realidad de alguien si antes no se le escucha. Ojalá que entonces los vendedores situemos la empatía, al menos, a la misma altura de la escucha. Ambas son cruciales con lo que será bueno para las ventas.

Así que, creo que el vendedor debe comenzar por revisar y mejorar su capacidad de empatizar con sus clientes porque creo que en ello se juegas mucho, sin olvidar mantener siempre la distancia emocional de la que hemos hablado. Así, empatizando de verdad, seguro que mejorarán sus resultados.


Ladislao Mollá, Socio-Director de MRC International Training
@Ladismolluso

miércoles, 1 de octubre de 2014

El éxito depende de ti, ¿te atreves?

En la transformación de "jefe" a "líder", de "vendedor" a "consultor", de una presentación "aburrida" a otra "creativa" o de un trato "previsible" a otro "excepcional", la clave... siempre eres tu.


Durante el próximo mes de octubre vamos a llevar a cabo la tercera convocatoria anual a nuestros entrenamientos en la modalidad de abierto, dirigidos tanto a empresas que desean validar in situ nuestra metodología de trabajo, como a aquellas otras empresas que prefieren que sus colaboradores participen y se beneficien del intercambio de visiones y conocimientos que supone compartir experiencias con profesionales de otras compañías y sectores.

En ellos vamos a trabajar en profundidad la fórmula del éxito, aplicable a todo tipo de organizaciones.


Las ciudades donde estaremos presentes serán: Madrid, Barcelona y Girona

Y la oferta engloba las áreas de:
  1. Dirección y Liderazgo: No dejes que te atrape el cambio, ¡lidéralo!
  2. Actitudes y Técnicas en la Venta y la Negociación: Cómo dejar huella para influir y vender más y mejor.
  3. Presentaciones Eficaces: Atrévete a sorprender a tu público, ¡impáctalo!
  4. Atención Excepcional al Cliente: La forma y el trato personal es lo que determina que el cliente decida recomendarnos, mostrarse indiferente u olvidarnos.
Para más información, consulta nuestra web: http://www.mrctraining.com o bien contacta con nosotros a través de nuestros teléfonos:

  • Delegación Cataluña: 935.729.084
  • Delegación Madrid: 913.079.629

martes, 30 de septiembre de 2014

Presentación en Madrid del modelo de Inteligencia Emocional EQ-i 2.0

Más de 30 años de investigación avalan la nueva versión del test EQ-i 2.0, una potente herramienta, enfocada a la adecuada gestión de la inteligencia emocional en las organizaciones, que acaba de presentar en Madrid la firma MRC International Training. Este lanzamiento suscitó el interés de los representantes de las principales empresas españolas, de diferentes sectores económicos, que acudieron a la cita.


Durante el evento, Manuel Tallada, Presidente de MRC International Training, destacó cómo “las personas podemos seguir creciendo en inteligencia emocional, y podemos aprender a sacar provecho a nuestras emociones para tener más éxito en nuestras tareas”. Tallada también explicó cómo en los más de 26 años de experiencia de MRC International Training, la innovación, la potenciación de la inteligencia emocional y la gestión del conocimiento han sido los ejes principales de todo el equipo de entrenadores. “Quisiera destacar cómo una de las líneas de trabajo básicas en nuestros trainings y que nos suele identificar es la, ahora tan de moda, teoría del cerebro de mono, recogida en el libro ‘La paradoja del chimpancé’, del profesor Steve Peters” subrayó.

 "Las personas con alta inteligencia emocional se adaptan mejor al día a día, son más creativas y tienen máéxito."

En la presentación del test, José Camargo, Director de Training y Proyectos de MRC, explicó como esta prueba, desarrollada por la empresa canadiense MHS, ha sido realizada ya por más de un millón de personas en todo el mundo, y ha sido reconocida como una de las tres mejores evaluaciones en IE por The Consortium for Research on Emotional Intelligence in Organizations, entidad presidida por Daniel Goleman. MRC es la única empresa que realiza la distribución del test en España (excepto en Cataluña, donde también la realiza otra empresa), y Perú. Además, ofrece la prueba para ser implementada por ellos mismos, o por los Responsables de RRHH de las empresas, previa certificación. Y es en este sentido que MRC realizará entre octubre y noviembre, varias sesiones a cargo de Sandra Menéndez, Socia Directora, y José Camargo, ambos responsables de MRC certificados por MHS para la realización de esta formación.


El test, que se realiza en menos de 30 minutos, evalúa 133 ítems que se corresponden con 15 factores agrupados en 5 categorías: la percepción de uno mismo, la expresión de sí mismo, interpersonal, toma de decisiones y manejo del estrés. Como ha explicado Camargo, “como producto adicional, la prueba nos permite extraer un indicador de bienestar emocional: la felicidad. Es decir, la felicidad se puede medir, y además podemos decir que las personas emocionalmente inteligentes, también obtienen mayores puntuaciones en el constructo “Felicidad”.  

                "Las emociones se entrenan."

Entre las novedades que se presentaron está la traducción al castellano de la versión del test para su aplicación en equipos directivos, y que permitirá implementarlo perfectamente en la alta dirección de las empresas.

Además de la versión individual, MRC tiene también la licencia de la versión 360º, una completa evaluación en la que evalúa a la persona desde varias perspectivas: autoevaluación pero también evaluación de su manager, sus compañeros, y sus equipos de colaboradores, lo que permite tener una visión mucho más completa de la persona. 


En la empresa y en las escuelas de negocio
Entre las numerosas y novedosas posibles aplicaciones del EQ-i 2.0 cabe destacar dos líneas importantes. Por una parte, la obtención del coeficiente de Inteligencia Emocional medio de un equipo de trabajo o incluso de una empresa; y por otra, la aplicación en escuelas de negocio para detectar el potencial de los nuevos directivos de éxito.


Sobre MRC International Training
MRC International Training ha desarrollado su propio método de trabajo en coaching y training a lo largo de sus 26 años de experiencia. La firma, con oficinas en Barcelona, Madrid y Lima, ha formado a más de 35.000 profesionales pertenecientes a más de 2.500 empresas clientes. En la actualidad, MRC preside The Global Coaching Partnership (TGCP), una red mundial de empresas especializadas en el desarrollo de directivos a través del coaching ejecutivo.